Juan Rivera Pascual

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Pedofilia y pederastia: dos conceptos que no significan lo mismo, aunque a menudo se confundan

Pedofilia y pederastia: dos conceptos que no significan lo mismo, aunque a menudo se confundan

Hay temas que incomodan profundamente. Este es uno de ellos. Precisamente por eso creo que es importante hablar de ellos con rigor, utilizando las palabras adecuadas y evitando la desinformación.

Confundir pedofilia con pederastia no solo es un error terminológico. También dificulta la comprensión del problema, perjudica la prevención y puede hacer más difícil proteger a los menores, que debe ser siempre la prioridad absoluta, por eso me ha parecido importante escribir este artículo al respecto.

Dos conceptos distintos que suelen usarse indistintamente

Aunque en el lenguaje cotidiano muchas personas utilizan ambos términos como si fueran sinónimos, desde la psicología, la psiquiatría y el ámbito jurídico describen realidades diferentes.

¿Qué es la pedofilia?

La pedofilia es una atracción sexual persistente hacia niños prepúberes. En los manuales diagnósticos internacionales, como el DSM-5-TR de la American Psychiatric Association y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, se diferencia entre la atracción sexual y la conducta.

Una persona puede experimentar este tipo de atracción sin haber cometido nunca un delito. Los pedófilos no son necesariamente delincuentes sexuales.

Incluso los propios criterios diagnósticos distinguen entre:

  • personas que presentan esa atracción pero nunca han actuado sobre ella;
  • personas que sí han cometido abusos sexuales contra menores.

Esta diferencia clínica es importante porque permite comprender mejor los factores de riesgo y favorecer la prevención.

¿Qué es la pederastia?

La pederastia consiste en cometer actos sexuales con menores de edad o explotarlos sexualmente.

Es una conducta delictiva perseguida por el Código Penal en prácticamente todos los países y constituye una grave vulneración de los derechos de la infancia.

Mientras la pedofilia describe una posible condición o preferencia sexual, la pederastia describe una acción.

Es decir:

  • la pedofilia pertenece al ámbito de la salud mental;
  • la pederastia pertenece al ámbito penal.

Un ejemplo sencillo

Imaginemos dos situaciones diferentes.

Caso A

Una persona reconoce sentir una atracción que le produce un enorme sufrimiento, jamás se acerca a un menor, evita cualquier situación de riesgo y solicita ayuda psicológica especializada para no hacer daño a nadie.

No existe delito.

Caso B

Otra persona mantiene contacto sexual con un menor o produce, consume o distribuye material de abuso sexual infantil.

Existe un delito muy grave, independientemente de cuál sea su diagnóstico psicológico.

No toda la pederastia responde a la pedofilia

Puede parecer sorprendente, pero numerosos estudios muestran que no todas las personas condenadas por abusos sexuales a menores cumplen criterios diagnósticos de pedofilia.

En algunos casos intervienen otros factores, como:

  • conductas oportunistas;
  • violencia sexual;
  • trastornos de personalidad;
  • consumo de drogas o alcohol;
  • búsqueda de poder o dominación.

Del mismo modo, existen personas con atracción pedófila que nunca llegan a delinquir.

Esto no elimina la gravedad del problema, pero ayuda a comprender que la realidad es más compleja de lo que suele aparecer en titulares o conversaciones informales.

¿Por qué importa hacer esta distinción?

Porque entender correctamente los conceptos puede contribuir a proteger mejor a los menores.

Si toda persona con esta atracción teme que pedir ayuda implique ser tratada automáticamente como delincuente, es menos probable que acuda a profesionales especializados.

Diversos expertos en prevención sostienen que facilitar el acceso confidencial a tratamiento psicológico puede reducir el riesgo de que algunas personas lleguen a cometer un delito.

La prevención siempre es preferible al daño.

pederastia y pedofilia cosas distintas

La protección de los menores debe ser el centro

Nada de lo anterior reduce la gravedad de los abusos sexuales contra menores.

Cuando existe una víctima, el daño psicológico puede ser profundo y prolongado. Las investigaciones muestran un mayor riesgo de trastornos de ansiedad, depresión, estrés postraumático, problemas en las relaciones interpersonales y otras consecuencias que pueden mantenerse durante años.

Por eso la sociedad tiene la obligación de perseguir estos delitos, apoyar a las víctimas y reforzar todas las medidas de prevención.

Hablar con precisión también es proteger

Los temas difíciles exigen serenidad, precisión y responsabilidad.

Utilizar correctamente los términos no significa justificar conductas ni minimizar delitos. Significa comprender mejor una realidad compleja para prevenirla con mayor eficacia.

La información rigurosa nunca sustituye a la justicia, pero sí puede ayudar a construir una sociedad más preparada para detectar riesgos, proteger a la infancia y favorecer que quienes necesitan ayuda profesional la busquen antes de que exista una víctima.


Fuentes

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Juan Rivera Pascual
2 Comentarios
  • Gonzalo
    julio 13, 2026 at 8:23 am

    Gracias por compartir este artículo. Hace falta mucha valentía para tratar un tema así en un blog personal, y creo que lo haces con una responsabilidad y un rigor enormes.

    El contenido me ha parecido necesario y muy clarificador. Explicas con precisión la diferencia entre pedofilia, como atracción sexual hacia menores descrita en el DSM-5-TR y la CIE-11, y pederastia, que es el acto delictivo de abusar o explotar sexualmente a un menor.

    Como madre, valoro especialmente que insistas en que confundir ambos términos dificulta la prevención y la protección de los menores. El ejemplo que pones del Caso A y Caso B deja clarísimo que una cosa es la condición clínica y otra muy distinta el delito. También es importante visibilizar que no toda la pederastia responde a pedofilia y que hay otros factores como oportunismo, violencia o búsqueda de poder.

    Que plantees que hablar con precisión también es proteger y que la prevención pasa por facilitar ayuda profesional antes de que haya víctimas me parece un enfoque valiente y sensato.

    Se habla poco de esto por miedo o tabú, pero justo por eso artículos como el tuyo son imprescindibles. Gracias por poner el foco donde debe estar: la protección de los menores como prioridad absoluta.

  • Salvador M.
    julio 15, 2026 at 10:12 am

    Este tipo de artículos hacen una aportación muy valiosa porque recuerdan que el rigor en el lenguaje no es una cuestión de corrección política, sino de precisión. Confundir conceptos como pedofilia y pederastia no solo empobrece el debate, sino que también dificulta comprender el problema y abordar su prevención de forma eficaz. La distinción entre la atracción sexual hacia menores y el abuso sexual infantil está ampliamente reconocida en ámbitos clínicos y lingüísticos, aunque en el lenguaje cotidiano ambos términos se mezclen con frecuencia.

    Pero, más allá del contenido, quiero destacar algo que hoy escasea: la valentía. Hace falta mucho coraje para escribir sobre un tema tan sensible, hacerlo con rigor y, además, firmarlo con nombre y apellidos, sabiendo que es fácil ser malinterpretado o juzgado antes incluso de ser leído. El silencio suele ser el camino más cómodo; abrir un espacio para una conversación difícil es mucho más exigente.

    Gracias por apostar por el conocimiento, la precisión y el debate sereno en un asunto donde las emociones son inevitables, pero donde la claridad también puede contribuir a una mejor prevención y protección de los menores.

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