Tigre, tigre de Margaux Fragoso. Una novela autobiográfica sobre los abusos que sufrió en la infancia. Apabullante.
No sé qué esperaba leer cuando comencé a leer Tigre, tigre. Pero no era lo que he leído desde luego. Tigre, tigre es la primera novela que escribió Margaux Fragoso en 2011 y es su autobiografía novelada. No se trata únicamente de los abusos sexuales a los que la sometió el hombre al que llama Peter en el libro, por eso he puesto abusos en genérico en el título, también sufre agresiones físicas, especialmente dolorosa y sucio me resulta el condicionamiento mental a la que se ve sometida, los desprecios de su propio padre, un maltratador psicológico que la quiere, la dificultad de crecer con una madre que padece una enfermedad mental, el acoso cuando no la intuir lo que ocurre y calla. Es una novela tremenda, apabullante en la fuerza ha de ver o indiferencia en la escuela y un entorno que a la fuerza ha de ver o intuir lo que ocurre y calla. Muchos sentidos.
El libro que yo he leído es la primera edición de septiembre de 2011, de la Editorial Empúries, el título original en inglés es: Tiger, tiger y la traducción magnífica fue de: Albert Torrescasana Flotats. No he leído en catalán y no entiendo todas las palabras, es que no lo he encontrado en catalán aunque no he encontrado en español. Me encanta leer en catalán aunque me parece una pena que un libro tan bueno, tan revelador, no pueda leerse en castellano. Cada una de las 364 páginas es un golpe en el plexo solar, hay que leerlo con calma, irlo digiriendo poco a poco.
Tigre, tigre es una novela fascinante, difícil de leer, porque duele descubrir la brutal manipulación de un hombre de 51 años a una niña de 7.
Margaux tiene 7 años cuando conoce a Peter, un exveterano americano con problemas de salud, que tiene 51, viven en Union City, cerca de Nueva York y se conocen en una piscina comunitaria. Peter está allí con Inés, su pareja, una mujer de mente abierta, hippie como si dijéramos, que tiene dos hijos ya adolescentes, el mayor era Miguel de unos 12 o 13 años y el pequeño Ricky que tenía cuando se conocen 9 o 10. Es Margaux, a quien su padre llama cariñosamente Kisi quien se acerca a Peter en la piscina preguntándole si puede jugar con él. Ella misma se echa en sus brazos y entenderemos más adelante, poco a poco, a qué se debe esto.
Margaux tiene un padre de origen hispano, que rechaza esos orígenes y jamás le habla en español de hecho, que la maltrata psicológicamente a ella y a su madre, a la madre le pega algunas veces.
Las quiere, y procura lo mejor para ambas, pero las maltrata. Es un hombre con un claro complejo de inferioridad que se tiene en alta estima, y que humillando a su mujer y su hija busca engrandecerse a sí mismo, aunque es un pobre hombre y un fracasado social. Por su parte la madre, que luego veremos que sufrió en su infancia abusos sexuales que de algún modo extraño y perverso, se perpetúan a través de la hija como ella misma reflexionará, tiene problemas de salud mental poco claros, son los años 80 y todavía no está muy evolucionada la psiquiatría. Recurrentemente la tienen que internar y medicar.
En este contexto dificilísimo, la niña se siente aislada también en la escuela lo que propicia que se acerque a cualquiera que le preste una mínima atención. Me he marcado tantas cosas que voy a tener que seleccionar. Ya en el prólogo Margaux dice: Hacia el final de su vida, Peter miraba estas cintas (de vídeo) cada día: Margaux revolcándose por tierra con Paws (el perro de Peter) […] Ahora nadie mira a Margaux. Incluso la propia Margaux se ha hartado de ver a Margaux con lacasitos en el pelo. […] Fui la religión de Peter. Nadie más quedaría fascinado delante de los veinte álbumes de fotos en los que solo salgo yo. Muy fuerte la reflexión. Fui a la religión de Peter. Da mucho que pensar. ¿Qué nos quiere decir? La asquea sin duda, como se irá viendo, pero es consciente del amor que le profesó el tío, por más que fuese enfermizo. ¿Quién podrá volver a amarla así? Se plantea. Fuerte y triste.
Tigre, tigre es una historia de dominación mental más que de abuso sexual infantil, que también hay, pero pesa más lo otro.
Margaux Flagoso relata con crudeza no sólo los actos de dominación a los que el tipo los somete en el plano sexual desde que ella tiene ocho años y le practica una felación por su cumpleaños. Es terrible por el hecho en sí desde luego, pero sobre todo por cómo se produce. Peter le dice lo que quiere que ella le haga, pero no la obliga a hacerlo en un momento concreto, sino que le dice que le guiñe el ojo cuando esté preparada.
Margaux que más que amar, necesita a ese hombre que le proporciona atención, adoración y una malsana forma de amor que no obtiene de sus padres, se ve obligada a hacer eso que no quiere hacer, por devolverle de alguna forma esa atención que él le proporciona y que ella necesita como cualquiera, es tremendo. Asqueroso. Hay abuso sexual desde luego, pero pesa muchísimo el abuso mental, la dominación, el condicionamiento a que somete a la niña, hasta que la hace ver con naturalidad que son una surte de matrimonio. Hay muchos pasajes del libro en que esto queda reflejado, pero descontextualizado queda extraño.
La niña y Peter están unos meses separados, un par de años casi, entre los nueve y los once, porque un hombre ve como él la besa en la boca en la piscina y la madre se lo dice al padre que decide prohibir a su mujer ir más a casa de Peter, donde iban ambas un par de días a la semana. Naturalmente se ganó a la niña y a la madre. Pero un día se lo encuentran fortuitamente por la calle y se pasan meses llamándose por teléfono horas. Ella le llama a él para hablarle de una historia fantástica que juntos inventan. Él no trabaja, es pensionista inválido. Le dice a la niña que ya no mantiene relaciones sexuales con Inés, aunque contínua viviendo acogido en su asa, porque como se aman y van a casarse, no le parece correcto estar con Inés.
A los 11 casi 12, recuperan la relación de proximidad y Margaux vuelve a ir a casa de Peter con regularidad, con su madre, pero su madre está cada vez más ausente y ellos, por solicitud de él aunque con toda la implicación condicionada de ella, comienzan a tener relaciones sexuales con asiduidad consistentes en masturbaciones y felaciones.
Ella en un momento dado querrá que él le chupe la vagina y lo hará, pero poco y mal, excusándose en que cuando él tenía 8 años, una chica de 13 lo obligó a chuparle la vagina y eso lo traumatizó, también referirá un perturbador episodio en el cual él, a los 10 años se prostituirá voluntariamente, siendo sodomizado para adquirir un capricho. No he entendido este episodio, que quizá es una suerte de fantasía de él para justificar sus actos. Conforme ella crece y a él le resulta menos atrayente, considerando que es una niña muchos años de esa relación, él le refiere bien claro que tuvo relaciones con sus hijas porque eran un acto de amor, y de algún modo le hace ver y aceptar que eso no está mal, aunque ella comprende su igualdad.
Tigre, tigre de Margaux Fragoso es un doloroso y oscuro testimonio de la destrucción de una infancia.
Un día Peter le pega un puñetazo en la cara porque ella de 13 años, se resiste a una solicitud sexual y le dice: Tengo miedo que un día me enfadé tanto que te mate sin querer […] Entonces tendría que suicidarme porque no puedo vivir sin ti. […] No me lleves nunca más hasta ese punto. Y ella le contesta: No pasará Peter – le dije, abrazándolo. – Antes nos moriremos. Me matarás estrangulándome o hundiéndome un cojín en la cara, y luego te suicidarás. Como Romeo y Julieta.
Hostia, tremendo ¿no? Otro día justifica los abusos a sus hijas, con las que no tiene ningún contacto, porque ella está celosa de las posibles relaciones que él ha tenido con otras niñas y él dice: Yo te quiero- dijo Peter con la voz deshecha.- Y eres especial. Pero también quería a mis hijas, y solo les quería demostrar hasta qué punto las quería. Y espera que continúa, no hay rehabilitación posible para las personas como yo, me siento completamente aislado del resto del mundo.
Me siento como un marginado que, con independencia de lo que haga o encajará nunca. Y en el párrafo siguiente le pregunta si le ayudará a recuperarse de ese algo que no verbaliza, pero que es pederasta, hostia, es que ella misma es la última víctima, y responde que sí. ¡Tremendo! No encuentro palabras más adecuadas.
A los 16 ella sigue con la virginidad intacta pero quiere perderla y hacerlo con él, quiere quedarse embarazada. Él no quiere penetrarla, de hecho a partir de los 14, tampoco insiste en que se la chupe o le haga pajas, porque evidentemente ya no le atrae. Es ella, que no tiene a nadie más. La relación con sus padres se deteriora, no estudia. Vive para él, para pasar el rato con él. Solo se relata la pérdida de la virginidad como relación sexual completa.
Ella tiene 16, él tiene 60, ella quiere quedarse embarazada y cuando le baja el periodo se intenta suicidar. Pero ella quiere volver a intentarlo y él se niega, te comparto el último trozo de novela que me parece especialmente revelador: Me lo prometiste, igual que yo te lo prometí a ti y cumplí mi promesa el día de tu cumpleaños, ¿Si o no? Aunque solo tenía ocho años. Adivina en qué te convierte eso: En un pederasta.
Ella sabe ya lo que él es, y lo sabe mucho antes de los 16. ¿Y qué hace con él? Ya se ha ocupado Peter de que no tenga otro asidero en la vida. Terrible. Pero Margaux crece y encuentra el amor con un chico de su edad, sin abandonar el que le profesa a Peter. Ricky acusa a Peter frente a Inés de haberlo violado de niño y él lo niega, ante Inés que amenaza con echarlo de casa y ante Margaux.
Todos han visto y ven la relación de un anciano con una niña, es manifiesto, pero callan y con el silencio consienten. Él tiene 66 y ella 22, cuando después de 15 años de relación, ante las acusaciones crecientes y la pérdida de ascendiente sobre Margaux él se suicida, dejándole a ella sus recuerdos con ella y una extensa carta de amor que se suma a las que le ha escrito durante años. La Margaux adulta, tremendamente abusada en su infancia mucho más allá de lo sexual, continúa echándolo de menos. Prácticamente no hay reproches en el libro, al margen claro está de la constatación de la salvajada. Yo, como lector, no sé muy bien cómo sentirme, pero desde luego, te recomiendo totalmente leer Tigre, tigre de Margaux Fragoso.
