Juan Rivera Pascual

Escritura sin filtros desde dentro. Artículos, ensayos y reflexiones de quien tiene algo que decir y ha decidido decirlo.

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La familia grande de Camille Kouchner

La familia grande de Camille Kouchner. Los estragos de los abusos sexuales infantiles en víctimas secundarias.

Víctimas secundarias, quizá no es la expresión idónea, pero es lo más acertado que se me ha ocurrido para expresar lo que Camille Kouchner representa en este, su primer libro. La familia grande no es una novela, aunque se puede leer como tal, es su autobiografía, centrada principalmente en los abusos sexuales que sufrió su hermano gemelo en la adolescencia a manos de su padrastro.

Publicada en 2021 fue un fenómeno editorial en Francia, porque los adultos implicados no eran cualquiera.

El padre de Camille y del adolescentes abusado fue ministro de la República en varios gobiernos, el pederasta abusador es un reputado abogado de la alta sociedad, o al menos lo era hasta que su hijastra, que lo adoraba, publicó La familia grande.

Muy interesante este libro porque ofrece una perspectiva pocas veces explorada la de una persona que no ha sufrido ella directamente los abusos sexuales, pero teniendo constancia de los mismos en este caso en la persona de su hermano, su vida ha sufrido terribles estragos. Es tremendo, pero muy interesante.

De La familia grande me interesa mucho la historia pero no me gusta en absoluto el estilo literario.

202 páginas, se lee en un rato. Publicada en 2021 por Editions du Seuil, en español nos llegó en octubre de 2021 de la mano de Ediciones Península, en una bonita edición, cuya portada, a mi juicio magnífica, refleja bien la historia.

Traducido del francés por Palmira Feixas Guillamet el libro, que es el primero de Camille Kouchner no me ha gustado en absoluto literariamente hablando, está escrito a golpes, en un estilo que particularmente no me ha llegado, si bien es cierto que lo recomiendo, porque es encomiable lo que transmite Kouchner.

La perspectiva que ofrece de los abusos sexuales infantiles es realmente interesante, no solo porque no los sufriera ella en su cuerpo, sino por la familia en la que se desarrollaron, una familia social y políticamente relevante de la izquierda. El final, es más difícil que estás situaciones se aireen en público en cierto ámbitos sociales, pero naturalmente, hay pedófilos y víctimas en todos los estratos de la sociedad.

La familia grande no es un simple testimonio, es una obra que reconstruye con precisión los mecanismos de dominación y pone en evidencia cómo la violencia sexual destruye toda certeza. 

Camille Kouchener no busca tanto vengarse de su padrastro haciendo pública esta historia, sino liberarse ella misma del dolor que le ha causado tomar conciencia de su papel en la ausencia de justicia para su hermano. El padrastro abusa desde que tenía aproximadamente 14 años, no tienen la seguridad.

Ella era consciente pero no dijo nada, no por miedo o por afinidad con el agresor, sino porque en el entorno en el que se había críado imperaba una libertad sexual extraña, en la que los limites estaban poco definidos y no fe hasta años después, en que comprendió que aquello, el incesto, no era correcto, era delito. Fue la víctima principal quien le abrió los ojos, su hermano abusado, y ella quiso hablar, pero él no le dejó. Le daba vergüenza, no lo tenía claro, no estaba del todo seguro de si había sido abusado o él lo había propiciado no oponiéndose. Muy fuerte, muy doloroso. Ya lo verás, me van a creer pero les importará un pimiento. Eso le dijo el adolescente a su hermana y efectivamente, asi sucedió.

Y es que, algo difícil de entender y asumir, cuando deciden, porque ella insiste, cuando tiene un hijo. Tuvimos un hijo y me invadió una repugnancia desmesurada, contárselo a su madre, la madre poco menos que los acusa a él de engañarle con su marido, increíble, y a ella de ocultárselo: Tu silencio es responsabilidad tuya. Si hubieras hablado antes, no había ocurrido nada de esto. Añadía: No hubo violencia. Tu hermano nunca fue forzado.

Mi marido no hizo nada. Fue tu hermano quien me engañó. Para volverla loca, y hay que considerar que todos en esa casa eran gente con formación universitaria y altas responsabilidades laborales. Muchas veces, aquí lo vemos claro, la gente cree lo que quiere creer, sin importar la verdad.

La familia grande, ambientada en Francia y protagonizada por franceses relevantes, al lector español le queda bastante lejos de su realidad.

No es solo el estilo lo que no me ha gustado, es también que el libro de Kouchner habla de una realidad sociopolítica centrada en Francia, que como español me es completamente ajena y no alcanzo a valorar.

Victor me pidió que fuera a verlo a su cuarto. Fue después de la primera vez. Algunas semanas después, creo. Me dijo: Me llevó de fin de semana. ¿Te acuerdas? Allí, en la habitación, se metió en mi cama y me dijo: Te voy a enseñar. Ya lo verás, todo el mundo lo hace. Me acarició y luego, ya sabes… Y un poco más adelante: ¿Crees que está mal? A lo que ella responde: Pues no, creo que no. Siendo él, seguro que no es nada. Nos enseña, eso es todo. ¡No somos unos reprimidos! En fin, la cosa es muy, muy fuerte.

El adolescente compartió con ella sus sentimientos y ahora ella cree, que si le hubiese impedido a opinar distinto, quizá él se hubiese liberado de su culpa antes, y hubiese vivido de otro modo. Yo también cargo con la culpabilidad con la que carga mi hermano. Lo sabía y no quise impedirlo. En otro punto dice: La culpa por esta felicidad compite con la de no haber sabido impedir aquello.

Y el último de los muchos trozos que me he marcado y quiero compartir contigo: Él, a quien yo tanto necesitaba para existir. No puedo regresar a las calles de mi infancia porque me duele el desgarro entre nosotros y porque temo que, si me lo cruzara, se me embrollarían los sentimientos. Temo no ser lo suficiente valiente como para odiarlo y demostrárselo. Es tremendo. Tremendo es la palabra que mejor define cómo me hacen sentir estas afirmaciones.

Merece la pena leer La familia grande e Camille Kouchner, porque sí, quizá no vamos a entender en profundidad lo que rodea al hecho principal, que es la necesidad vital que tiene la mujer, víctima como su hermano al fin, de contarle a la sociedad lo que ese tipo le hizo a su hermano, pero también a ella, que se autoimpsuo el silencio por amor a él en principio y luego a su hermano. Tremendo.

En La familia grande descubrimos un punto de vista extraordinario, el de quien no abusaron sexualmente de niña, pero que conociendo el abuso a otro, ha sufrido muchísimo.

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Juan Rivera Pascual
1Comentario
  • Lidia Valcárcel
    julio 23, 2026 at 4:45 pm

    Lo que más me ha interesado de la reseña es cómo subraya la valentía narrativa de Camille Kouchner al convertir una historia íntima y dolorosa en un testimonio que interpela a toda una generación. Me atrae especialmente esa mezcla entre memoria personal y denuncia social: cuando la literatura se atreve a iluminar zonas que durante años han permanecido en silencio, adquiere una fuerza que va más allá de lo estético.

    La reseña transmite que La familia grande no solo expone un secreto familiar, sino que desmonta la fachada de una élite intelectual que se creía intocable. Esa tensión entre lo privado y lo público, entre el prestigio y la vulnerabilidad, me parece uno de los elementos más potentes del libro. Como lectora, agradezco cuando una obra se atreve a cuestionar estructuras de poder desde la experiencia vivida, sin artificios.

    También me ha gustado la manera en que se destaca la voz de Kouchner: contenida, precisa, pero profundamente humana. Esa combinación suele generar una lectura que permanece, que incomoda y que, al mismo tiempo, abre espacio para la reflexión colectiva.

    En conjunto, la reseña deja claro que La familia grande es un libro que no busca el escándalo, sino la verdad. Y eso, en literatura, siempre es un gesto de enorme dignidad.

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